Pasarán años —y posiblemente décadas— antes de que podamos analizar por completo el impacto de la pandemia en la fuerza laboral. Sin embargo, incluso en esta etapa relativamente temprana, hay una conclusión firme que podemos extraer con seguridad: el trabajo remoto (de una forma u otra) ha llegado para quedarse y será aún más frecuente en los próximos años. Consideremos estas cifras:
- El 87 % de los trabajadores a quienes se les ofrece al menos algo de trabajo remoto aprovechan la oportunidad, y dedican una media de tres días a la semana a trabajar desde casa.
- El 77 % de los trabajadores que trabajan de forma remota al menos algunas veces al mes muestran una mayor productividad: un 30 % hace más trabajo en menos tiempo, y un 24 % hace más trabajo en el mismo período de tiempo.
- Un empleador típico puede ahorrar unos 11.000 $ al año por cada persona que trabaja de forma remota la mitad del tiempo.
A la luz de estas estadísticas y cálculos tan convincentes, los empleadores que quieran empleados más productivos y felices —al tiempo que reducen significativamente los costes— deberían adoptar plenamente el trabajo remoto, ¿verdad? Bueno, sí… y no. Empecemos por lo primero.
Sí, el trabajo remoto puede ser enormemente beneficioso tanto para empleadores como para empleados. De hecho, casi 6 de cada 10 trabajadores han afirmado que buscarán “absolutamente” un nuevo empleo si no pueden seguir trabajando de forma remota. Por ello, los empleadores que intenten dar marcha atrás e ignorar el auge del trabajo remoto pronto se encontrarán perdiendo empleados, clientes y cuota de mercado. Eso difícilmente es una fórmula para el éxito. Al contrario, es una receta para el fracaso.
Baches en el camino hacia el trabajo remoto
Sin embargo, a pesar de los enormes beneficios —y en cierto modo transformadores— del trabajo remoto (sin olvidar las ventajas medioambientales), no está exento de ciertas preocupaciones y riesgos, especialmente en torno a la seguridad informática.
Para comprender mejor este panorama, en la (próximamente disponible) Encuesta de Devolutions sobre el estado de la seguridad informática en las pymes en 2022-23 preguntamos a directivos y responsables de toma de decisiones de todo el mundo cuáles eran los retos de seguridad informática que el trabajo remoto está generando o impulsando en su empresa. Descubrimos que existen cuatro tipos de retos:
- Retos de seguridad
- Retos de eficiencia
- Retos de gobernanza
- Retos de asequibilidad
¿Qué significa esto para las organizaciones? Significa que deben garantizar que su herramienta de acceso remoto mejore significativamente la seguridad, la eficiencia y la gobernanza, al tiempo que resulte asequible. Si falta alguno de estos aspectos fundamentales, las organizaciones se enfrentarán a brechas, problemas y obstáculos inesperados.
Aspectos críticos de una herramienta de acceso remoto
Para ayudar a las organizaciones a identificar y, en última instancia, elegir la herramienta de acceso remoto adecuada —y evitar las que no lo son—, hemos preparado una lista de comprobación que abarca los cuatro tipos de retos.
Cómo abordar los retos de seguridad
Las organizaciones deben centrarse en herramientas de acceso remoto que ofrezcan:
- Cifrado sólido: todas las contraseñas almacenadas en las fuentes de datos deben cifrarse mediante un algoritmo de cifrado sólido, de modo que si un usuario final intenta acceder a los datos directamente en la base de datos, estos resulten ilegibles.
- Intermediación de cuentas: las credenciales pueden gestionarse en nombre de un usuario final al iniciar una conexión, evitando así que este llegue a conocerlas.
- Control de acceso basado en roles (RBAC): todas las restricciones pueden predefinirse y aplicarse mediante permisos de nivel granular.
- Autenticación de dos factores (2FA): exigir dos pasos de autenticación consecutivos antes de conceder acceso a una fuente de datos.
- Bóvedas de usuario: las bóvedas específicas de cada usuario otorgan a usuarios finales concretos acceso a cuentas privilegiadas específicas.
Cómo abordar los retos de eficiencia
Las organizaciones deben centrarse en herramientas de acceso remoto que ofrezcan:
- Bóveda de contraseñas centralizada: almacenar todas las contraseñas y credenciales en una bóveda segura, e iniciar sesión desde cualquier lugar a través de un complemento de navegador seguro.
- Acceso móvil: iniciar sesiones, gestionar escritorios y servidores, y recuperar contraseñas en cualquier momento con una aplicación móvil segura y fácil de usar.
- Acceso sin conexión: iniciar sesiones sin conexión a internet accediendo a una copia editable sin conexión de la base de datos, tan segura como la versión en línea.
- Conexiones automáticas: iniciar conexiones seguras y directas a sesiones privilegiadas, incluidos servidores remotos, máquinas virtuales y otros activos críticos.
- Compatibilidad con múltiples herramientas y tecnologías: la lista de integraciones debe incluir RDP, SSH, VPN, Web, VNC, Telnet, ICA/HDX, ARD, entre otras.
- Compatibilidad con múltiples fuentes de datos: compartir fácilmente bases de datos, incluido SQL Server, entre otras.
- Uso compartido de sesiones: compartir de forma fácil y segura todas las sesiones remotas con todo el equipo.
- Múltiples bóvedas: almacenar y organizar entradas en un número ilimitado de bóvedas para gestionar fácilmente grandes cantidades de entradas, documentos y otros datos confidenciales.
Cómo abordar los retos de gobernanza
Las organizaciones deben centrarse en herramientas de acceso remoto que ofrezcan:
- Registro de auditoría: supervisar, verificar y analizar el tiempo dedicado por un usuario final a un cliente o una máquina específicos con fines de auditoría.
- Registro de actividad: registrar cuándo, qué y quién realizó una acción en una sesión, y supervisar todas las sesiones abiertas de todos los usuarios.
- Conexión en tiempo real: saber exactamente quién está conectado en tiempo real en varios tipos de sesiones, y verificar si un usuario final se ha conectado a pesar de haber recibido una advertencia.
- Consola integrada: obtener una visión general rápida del estado de las máquinas y facilitar las tareas de gestión mediante consolas de virtualización integradas, como Hyper-V, Terminal Server y XenServer.
Cómo abordar los retos de asequibilidad
Las organizaciones deben centrarse en herramientas de acceso remoto que ofrezcan:
- Prueba gratuita: evaluar la herramienta en su propio entorno para verificar la seguridad, la funcionalidad, la usabilidad y otros requisitos antes de comprometerse a comprarla.
- Licencia por usuario frente a licencia por instalación: asegurarse de que la licencia sea por usuario y no por instalación. Esto da a las pymes mucha más flexibilidad y control sobre su presupuesto.
- Múltiples opciones de licencia: las pymes deben tener la libertad de elegir entre diversas opciones de licencia, como: por sede hasta un número máximo de usuarios; por sede para un número ilimitado de usuarios; y multisede para un número ilimitado de usuarios en varias sedes. Esta flexibilidad ayuda a garantizar que las pymes solo paguen por el acceso que necesitan, y nada más.
- Retorno de la inversión demostrado: el coste total de propiedad (TCO) no debe superar el retorno de la inversión (ROI) en reducción de riesgos y ganancias de productividad.
La conclusión final
El trabajo remoto (y el trabajo híbrido) ha dejado de ser algo marginal para convertirse en la norma. Ahora, las organizaciones deben dar un paso adelante y garantizar que el trabajo remoto sea productivo y rentable, en lugar de costoso y arriesgado. Elegir una herramienta de acceso remoto que aborde los retos de seguridad, eficiencia, gobernanza y asequibilidad es clave para lograr este objetivo esencial, uno que sin duda se volverá aún más crucial y trascendental en los próximos años.

Laurence Cadieux