Los líderes actuales de seguridad y gestión de riesgos (SRM) se enfrentan a un objetivo difícil, pero fundamental. Deben supervisar, gestionar y mitigar eficazmente la avalancha de amenazas en constante evolución a las que se enfrenta su organización a diario. Y, al mismo tiempo, deben respaldar la productividad, el rendimiento y las ambiciones empresariales generales.
Para ayudar a los líderes de SRM a estar a la altura de las circunstancias, Gartner ha señalado nueve tendencias que impulsarán la resiliencia organizativa y el rendimiento general en ciberseguridad en 2024 (tenga en cuenta que están numeradas por simplicidad y facilidad de referencia, y no aparecen ordenadas por importancia).
| Tendencias que impulsan la resiliencia organizativa | Tendencias que impulsan el rendimiento general en ciberseguridad |
|---|---|
| 1. Programas de gestión continua de la exposición a amenazas (CTEM) | 5. IA generativa |
| 2. Ampliar el valor en ciberseguridad de la gestión de identidades y accesos (IAM) | 6. Programas de comportamiento y cultura de seguridad |
| 3. Gestión del riesgo de ciberseguridad de terceros | 7. Métricas de ciberseguridad orientadas a resultados |
| 4. Desacoplamiento de aplicaciones y datos impulsado por la privacidad | 8. Evolución de los modelos operativos de ciberseguridad |
| 9. Recapacitación en ciberseguridad |
A continuación, profundizamos en cada una de estas tendencias.
Tendencias que impulsan la resiliencia organizativa
1. Programas de gestión continua de la exposición a amenazas (CTEM)
El tamaño de la superficie de ataque organizativa ha aumentado drásticamente en los últimos años. Esto se debe a una combinación de factores, entre ellos: una mayor adopción de plataformas y herramientas SaaS; la expansión de las cadenas de suministro digitales; un mayor desarrollo de aplicaciones personalizadas; una mayor presencia corporativa en redes sociales; un aumento de la interacción con clientes a través de internet; y, por supuesto, el enorme crecimiento del trabajo remoto e híbrido.
Esta superficie de ataque más amplia y compleja ha puesto de manifiesto las debilidades de los modelos tradicionales de ciberseguridad, centrados principalmente en proteger los sistemas de software y aplicar parches. Aunque estas medidas siguen siendo esenciales, no bastan para identificar y abordar la creciente lista de vectores de amenaza vulnerables (y potencialmente vulnerables).
Para cerrar esta brecha, las organizaciones deberían centrarse en las siguientes acciones y estrategias relacionadas con CTEM:
- Alinear el alcance de CTEM con los objetivos empresariales, utilizando un lenguaje familiar y fácil de entender para explicar el impacto en el negocio, y no en la tecnología.
- Utilizar pasos de validación y las tecnologías asociadas (por ejemplo, simulación de brechas y ataques, pruebas de penetración automatizadas, etc.).
- Involucrar a todos los departamentos empresariales y propietarios de activos pertinentes, explicando con claridad el riesgo residual que surge cuando se posponen las acciones correctoras. Ofrecer opciones tanto a corto como a largo plazo, sin perder de vista el objetivo de reducir (o, idealmente, eliminar) la exposición.
2. Ampliar el valor en ciberseguridad de la gestión de identidades y accesos (IAM)
Al igual que CTEM, la IAM ha cobrado más importancia en los últimos años, ya que los ciberdelincuentes y los usuarios malintencionados tienen en el punto de mira las cuentas privilegiadas que pueden dar acceso a datos confidenciales y propietarios (las llamadas «llaves del reino»).
A pesar de ello, algunas organizaciones siguen creyendo que la gestión de identidades y la gestión de accesos son sinónimos. Aunque existe cierto solapamiento, se trata de áreas de enfoque distintas. Como ya comentamos anteriormente en nuestro blog:
- La gestión de identidades combina elementos digitales y registros en una base de datos centralizada, con el fin de crear una designación única para cada usuario individual. Estas designaciones se supervisan, modifican y eliminan según sea necesario para reforzar la seguridad, al tiempo que se conceden a los usuarios los permisos que necesitan para llevar a cabo diversas tareas relacionadas con su trabajo.
- La gestión de accesos determina si los usuarios tienen permiso para acceder a redes, recursos, aplicaciones, bases de datos, etc. Este concepto engloba todas las políticas, procesos, métodos, sistemas y herramientas necesarios para mantener un acceso privilegiado dentro de un entorno digital.
En esencia, la gestión de identidades se ocupa de quién es un usuario, mientras que la gestión de accesos se ocupa de qué está autorizado a hacer ese usuario.
Para empeorar las cosas, muchas organizaciones tienen dificultades para aplicar la IAM, porque ciertas tecnologías, como los sistemas heredados, los teléfonos y las cámaras, no pueden utilizar un sistema federado. Y aunque la idea de crear y mantener manualmente cuentas de identidad únicas para cada usuario es teóricamente posible, resulta sumamente poco práctica.
Una forma eficaz de salir de este dilema es implementar una solución PAM que extienda la protección que ofrece un sistema IAM al espacio de identidades no federadas. Esto cierra la brecha entre la gestión de identidades (autenticación de usuarios) y la gestión de accesos (concesión de los permisos adecuados a los usuarios).
Otras recomendaciones para ampliar el valor en ciberseguridad de la IAM incluyen:
- Intensificar los esfuerzos para implementar una higiene de identidad adecuada.
- Ampliar la detección y respuesta ante amenazas a la identidad (ITDR) formando a los equipos de SecOps en IAM.
- Evolucionar hacia un tejido de identidad («identity fabric»), empezando por adoptar una estrategia de herramientas componibles.
3. Gestión del riesgo de ciberseguridad de terceros
Tradicionalmente, los líderes de gestión de relaciones con proveedores (SRM) se han centrado en gran medida en las actividades de diligencia debida a la hora de evaluar y, en última instancia, elegir a los proveedores de ciberseguridad externos. Este enfoque se intensificó aún más en 2021, cuando salió a la luz la enorme brecha de SolarWinds/Solarigate. Sin embargo, a pesar de este importante esfuerzo e inversión en pruebas y evaluaciones previas, los resultados son preocupantes. Una encuesta de Gartner realizada a finales de 2023 reveló que el 45 % de los encuestados afirmó que el volumen de interrupciones empresariales provocadas por incidentes de ciberseguridad relacionados con terceros aumentó en los dos últimos años.
Para adelantarse a los actores maliciosos, los líderes de SRM deberían priorizar las decisiones de contratación y control con terceros orientadas a la resiliencia. Este esfuerzo debería incluir las siguientes acciones y estrategias:
- Elaborar planes de contingencia, desarrollar guías de actuación ante incidentes y realizar simulacros de mesa para todos los acuerdos con terceros que representen los mayores riesgos de ciberseguridad.
- Hacer que la diligencia debida previa sea más relevante y eficaz reasignando recursos. Esto podría incluir el uso de cuestionarios estandarizados del sector (por ejemplo, SIG o CAIQ) en lugar de cuestionarios de riesgo personalizados.
- Establecer y hacer evolucionar relaciones sólidas y bidireccionales con los proveedores externos clave, y, cuando sea necesario, ayudarlos a madurar. Como señala Gartner de forma muy pragmática: «En un entorno hiperconectado, el riesgo de sus proveedores también es su riesgo».
4. Desacoplamiento de aplicaciones y datos impulsado por la privacidad
La necesidad de cumplir los requisitos nacionales y regionales de privacidad y protección de datos (por ejemplo, el RGPD) ha obligado a las organizaciones multinacionales a revisar y repensar las aplicaciones de arrendatario único, muchas de las cuales llevan décadas en uso, pero ya no cumplen la normativa. La consiguiente fragmentación de las arquitecturas de aplicaciones y las prácticas de localización de datos ha generado toda una serie de riesgos y vulnerabilidades en materia de ciberseguridad.
Para abordar y mitigar este riesgo, las organizaciones deberían centrarse en las siguientes acciones y estrategias:
- Cartografiar todos los requisitos de localización de datos de los países y regiones donde operan actualmente, y donde se prevé una expansión. Trabajar con los equipos empresariales, jurídicos y de TI para identificar y solucionar todos los casos de incumplimiento.
- Establecer un inventario de datos para identificar todos los activos de información que deben cumplir los distintos requisitos de localización. Priorizar las herramientas capaces de supervisar y detectar de forma continua los datos confidenciales en la nube.
- Implementar diversas prácticas de desarrollo seguro dentro del ciclo de vida de desarrollo de software, como las que figuran en el Secure Software Development Framework (SSDF) y en el marco de modelado de amenazas centrado en la privacidad LINDDUN.
Tendencias que impulsan el rendimiento en ciberseguridad
5. IA generativa
La IA generativa (GenAI) es un subconjunto del aprendizaje automático centrado en crear nuevas muestras de datos y contenidos, como imágenes, textos y música, similares —y en algunos casos hasta un grado sorprendente— al conjunto de datos de entrenamiento. Esa es la buena noticia.
La mala noticia es que la IA generativa introduce nuevas superficies de ataque, como los prompts o las capas de orquestación que se utilizan para instrumentar los modelos de IA. Estas superficies de ataque deben identificarse y reforzarse. De lo contrario, las organizaciones podrían enfrentarse a una larga lista de riesgos y amenazas, ya que los actores maliciosos buscan acceso a las tecnologías de modelos de lenguaje de gran tamaño.
Para convertir la IA generativa en un activo en lugar de en un pasivo, las organizaciones deberían centrarse en las siguientes acciones y estrategias:
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Descubrir, supervisar, gestionar y mitigar los nuevos casos de uso de las aplicaciones de IA generativa de terceros, así como las nuevas funciones de IA generativa que se implementan en las aplicaciones heredadas existentes.
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Revisar los requisitos de proveedores y tecnología para incluir los desafíos relacionados con la privacidad, los derechos de autor y la trazabilidad. Evaluar las tecnologías que respaldan el marco de confianza, riesgo y gestión de la seguridad de la IA (AI TRiSM).
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Muchos equipos están deseando usar —o ya están usando— la IA generativa, por ejemplo, RR. HH. para redactar descripciones de puestos, ventas para elaborar propuestas, etc. Estos equipos necesitan urgentemente entender cómo se deben —y cómo no se deben— incorporar los productos basados en IA generativa a la organización.
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Realizar pruebas de concepto antes de implementar la IA generativa en las operaciones de ciberseguridad. Empezar por la seguridad de las aplicaciones y por SecOps.
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Supervisar los controles de seguridad y prestar mucha atención a cualquier disminución en la precisión de detección y en el rendimiento general.
6. Programas de comportamiento y cultura de seguridad
Los programas de comportamiento y cultura de seguridad (SBCP) tienen como objetivo reducir los incidentes de ciberseguridad provocados por los empleados. Diversas investigaciones han descubierto que el error humano representa más del 80 % de los incidentes, y que algunas de las brechas de datos más costosas y sonadas de la historia han sido perpetradas por personas internas a la organización.
Para garantizar que su plantilla forme parte de la solución de ciberseguridad y no del problema, las organizaciones deberían centrarse en las siguientes acciones y estrategias:
- Revisar periódicamente una muestra de incidentes de ciberseguridad históricos, con el fin de detectar asociaciones entre el comportamiento inseguro de los empleados y el tipo, el volumen y la frecuencia de los incidentes.
- Utilizar métricas centradas en el comportamiento y orientadas a resultados para demostrar el valor empresarial del SBCP.
- Adoptar el marco PIPE de Gartner para orientar un SBCP sostenible, integral y escalable. El marco PIPE ayuda a los líderes a entender las prácticas que deben adoptar, los aspectos que influyen en la forma y ejecución del programa, las tecnologías y plataformas adecuadas que deben utilizar, y los elementos habilitadores necesarios para sostener el programa y evitar que «muera en el intento». Para un excelente resumen del marco PIPE, lea este artículo de uno de sus creadores, Richard Addiscott.
Además, Remote Desktop Manager, Devolutions Cloud y Devolutions Server, de Devolutions, pueden desempeñar un papel clave a la hora de evitar que los empleados causen estragos —ya sea de forma accidental o intencionada— gracias a funciones clave integradas, como el control de acceso basado en roles, el soporte para MFA, la mejora de la funcionalidad PAM, y mucho más.
7. Métricas de ciberseguridad orientadas a resultados
Las métricas de ciberseguridad orientadas a resultados (ODM) son métricas operativas que establecen una relación directa entre una inversión en ciberseguridad y el nivel de protección que esta proporciona. Unas ODM sólidas y relevantes son fundamentales para los líderes de SRM, que necesitan un apoyo y una implicación constantes por parte de ejecutivos e influyentes ajenos a TI.
Un aspecto fundamental de las ODM es que replantean el paradigma del apetito de riesgo. Tradicionalmente, este se ha basado en la tolerancia a aceptar pérdidas (es decir, «gastaremos X en Y porque no podemos permitirnos perder Z»). Ahora, el enfoque consiste en alcanzar unos niveles de protección acordados. Esto debería facilitar que los líderes de SRM propongan y defiendan inversiones alineadas con las necesidades del negocio.
Otras acciones y estrategias para aprovechar las ODM dentro del programa general de ciberseguridad incluyen:
- Utilizar herramientas para elegir ODM que ofrezcan una visión integral del rendimiento actual frente a los mayores riesgos de ciberseguridad de la organización.
- Debatir y negociar los niveles de protección con los líderes empresariales y de las funciones corporativas para cada ODM. Tener en cuenta que estos niveles pueden (y probablemente lo harán) variar entre grupos y departamentos.
- Utilizar herramientas de referencia de valor para proporcionar a las partes interesadas una evaluación objetiva y cuantitativa del rendimiento de las ODM.
- Informar sobre el rendimiento de las ODM a nivel de consejo de administración para seguir generando apoyo e implicación, y para evitar una regresión desde la nueva perspectiva (alcanzar niveles de protección) hacia la antigua (centrada exclusivamente en la tolerancia a las pérdidas).
8. Evolución de los modelos operativos de ciberseguridad
Los modelos operativos de ciberseguridad tradicionales no escalan bien en el nuevo panorama, en el que: los derechos de decisión están dispersos; los detalles de las políticas se gestionan en los extremos; la gobernanza está (al menos hasta cierto punto) centralizada; y, quizá lo más significativo, el papel del líder de ciberseguridad está evolucionando hacia el de facilitador de valor. En lugar de recibir órdenes de los directores de TI, los directores de tecnología y los directores de riesgos, los líderes de SRM están marcando el rumbo y el ritmo.
Para asegurarse de avanzar en la dirección correcta en esta nueva realidad, las organizaciones deberían centrarse en las siguientes acciones y estrategias:
- Crear un comité directivo representativo con partes interesadas de las funciones de riesgo y empresariales, con el objetivo de fomentar una toma de decisiones colaborativa y centralizada, al tiempo que se faculta a los empleados cualificados para tomar decisiones autónomas e informadas sobre riesgos, basadas en su conocimiento, experiencia y buen juicio.
- Implementar procesos de ciberseguridad racionalizados y estandarizados que favorezcan la colaboración y la eficacia en la toma de decisiones relacionadas con el riesgo.
- Desarrollar un marco de políticas flexible para que los responsables de los recursos puedan personalizar los procedimientos de ciberseguridad y adaptar los controles a sus necesidades específicas. Si se hace correctamente, esto favorecerá el cumplimiento de las políticas y fomentará el sentido de propiedad y responsabilidad en la gestión del riesgo.
9. Recapacitación en ciberseguridad
Aunque se disponga de presupuestos para ofrecer paquetes retributivos competitivos, junto con experiencias y entornos de trabajo atractivos, la realidad ineludible es que no hay suficientes profesionales de ciberseguridad cualificados para cubrir las vacantes. De hecho, la escasez de mano de obra en ciberseguridad se ha disparado hasta alcanzar una cifra récord de casi 4 millones, sin que se vislumbre un final.
Para mitigar el impacto y cubrir el mayor número posible de vacantes con las personas adecuadas (o con quienes puedan convertirse en las personas adecuadas en un futuro próximo), las organizaciones deberían centrarse en las siguientes acciones y estrategias:
- Desarrollar un plan de fuerza laboral en ciberseguridad que documente las necesidades emergentes de competencias y las relacione con roles de ciberseguridad actuales o nuevos. Recordar que hay que contratar pensando en el futuro y no en el pasado.
- No poner el listón tan alto que solo puedan presentarse «unicornios». Los candidatos ideales, o bien no existen, o bien son extremadamente difíciles de encontrar. Ser prácticos y tener presente el viejo dicho: «lo perfecto puede ser, a veces, enemigo de lo bueno».
- Reinventar el programa de aprendizaje y desarrollo en ciberseguridad en torno al aprendizaje ágil, que prioriza el desarrollo práctico de competencias mediante intervalos cortos e iterativos, en lugar de los programas tradicionales de formación y certificación en cascada.
¿Cuál es su opinión?
¿Qué le parece la lista de tendencias de ciberseguridad para 2024 de Gartner? ¿Qué tendencias considera más urgentes e influyentes? ¿Ha experimentado alguna de ellas en su organización? ¿Tiene previsto centrarse en alguna en los próximos meses? ¿Y cree que Gartner ha pasado por alto alguna tendencia? Comparta sus reflexiones y consejos a continuación.

Laurence Cadieux